Cuenca, celebra por lo más alto sus 196 años de libertad

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    Era el 3 de noviembre de 1820, y el pueblo cuencano estaba decididamente abocado a conquistar la libertad. Dirigidos por Tomás Ordóñez, un militar valiente y de carácter resuelto, los ciudadanos crearon un férreo cerco alrededor de la Plaza Mayor, hoy el Parque Calderón, así que los españoles no tenían salida.

    El contingente español estaba estructurado por 110 soldados y cuatro cañones, refiere el historiador Juan Cordero Iñiguez, pero cualquier intento resultaba infructuoso porque el poder popular se había articulado y, con la presencia de cientos de ciudadanos, blindaron las cuatro esquinas del parque. No podían hacer nada ante una comunidad que se había decidido con determinación a romper el yugo. “Pudo ser una masacre, pero ese día fue clave el bloqueo popular”, explica Cordero.

    Esa fue una de las escenas del 3 de noviembre de 1820, hace 196 años, de cuando Tomás Ordoñez y José María Vázquez de Noboa fraguaron junto a los barrios de Cuenca la consecución de un derecho intrínseco al ser humano: la libertad.
    Luego de horas de enfrentamientos, de los cuales Ordóñez salió herido en la ingle, aunque continuó adelante con la causa vigoroso y altivo, un día después, el 4 de noviembre, las nuevas autoridades, entre ellas José María Vázquez de Noboa, presidente de la Junta Suprema de Gobierno de Cuenca, asumieron el liderato político de la ciudad.

    El Parque Calderón durante un encuentro por el aniversario de la Independencia de Cuenca, el 3 de noviembre de 1915. Foto: Manuel de Jesús Serrano.

    Más temprano
    Todo había empezado más temprano, cuenta Juan Cordero, con la convocatoria y concentración en el mítico barrio Todos Santos, donde Tomás Ordóñez empezó a configurar el plan para el bloqueo del parque. Llegaron a sumarse a la causa libertaria ciudadanos de El Valle, El Sagrario, San Sebastián y El Vecino, mientras otro grupo de ciudadanos fue al Barrial Blanco a esperar a los refuerzos que se habían comprometido a fortalecer el plan. Estas gentes, cuenta Cordero, llegaron el 4 de noviembre y aquello aumentó de manera significativa la cantidad de personas que rodearon a los españoles.
    Días después se convocó a una Asamblea Constituyente que se reunió el 15 de noviembre con 35 representantes creando así, a través de 53 artículos, la República de Cuenca, lo que generó la posibilidad de juntarse con unidades de la antigua Audiencia de Quito para en el futuro formar una república.
    Pero la República de Cuenca perdió la libertad conquistada, pues los españoles contraatacaron y ganaron la batalla de Verdeloma, cerca de Biblián, y recuperaron el dominio el 20 de diciembre de 1820 tras una arremetida “violenta, “grosera”, “de extorsiones”, dice Cordero, donde “Cuenca posiblemente no sufrió en otra ocasión una presión económica, política y humana como en ese lapso”. Sin embargo, la liberación definitiva llega el 21 de febrero de 1822 gracias a la gesta de Antonio José de Sucre, lo que significó el final de una larga y compleja etapa.

    El proceso
    Juan Cordero afirma que la conquista de la libertad significó un largo proceso integrado por varios momentos y etapas. Él refiere que todo empezó en 1795, en la época de los próceres, cuando empezaron a difundirse las ideas libertarias a través de carteles anónimos que se dejaban en las puertas de las casas, de iglesias y edificios públicos cuyo mensaje central era buscar la libertad. Estos comunicados, explica Cordero, se atribuyeron a Eugenio Espejo. El gobernador José Antonio Vallejo investigó y trató de descubrir quiénes eran los autores, pero no halló nada y no pudo sancionar a nadie.
    Sin embargo, dice Cordero, “ese precedente dejó una profunda huella porque se empezó a perseguir a quienes ostentaban unas nuevas ideas políticas”.

    Monumento del Gremio de Hojalateros en honor a los Próceres del 3 de noviembre de 1820. Foto: Archivo Nacional de Fotografía.
    La segunda etapa del proceso, comenta el historiador cuencano, tiene lugar el 16 de agosto de 1809 cuando llegó un comunicado de Quito pidiendo que Cuenca se una al movimiento del 10 de agosto de 1809, a lo que el gobernador Aymerich se opuso, lo que generó seguidamente una corriente en contra de la Revolución de Quito. “Sin embargo también hubo personas que estaban más avanzadas en el anhelo de libertad: Francisco Calderón y Fernando Salazar y Piedra, claves en esta etapa del proceso”.
    La tercera y definitiva etapa, la que finalmente desemboca en la definitiva conquista de la libertad, se inicia el 9 de octubre de 1820 cuando Guayaquil gana la lucha por la independencia y el proceso posteriormente se expande hacia Cuenca.

    Conciencia de libertad
    Mario Jaramillo Paredes, doctor en historia y filosofía, refiere que si bien la conquista de la libertad significó varias etapas, la más importante se da en 1820 cuando el pueblo tomó conciencia de lo que significa la libertad y se animó con determinación a conquistarla. Antes aquello no sucedía, “pues en el país no había conciencia de libertad”.
    El camino para entender y tomar real conciencia duró diez años, explica Jaramillo, y fue una idea que maduró entre 1809 y 1820. “En diez años crece esa idea de libertad e independencia, y luego del 9 de Octubre de 1820 se vuelve un proceso imparable que es contagiado enseguida a Cuenca, a la provincia del Cañar, a Azogues, y que se dio como un reguero prácticamente por todo el país”, dice Jaramillo.
    A juicio de Jaramillo, hay otro momento que resultó fundamental en el camino a la independencia de Cuenca: el papel de los sectores populares a través de los barrios organizados. El poder popular y la voluntad del pueblo de quebrar el yugo fue un elemento esencial para canalizar y consumar el plan de Tomás Ordóñez. “Más allá de los líderes, que siempre son necesarios en este tipo de procesos porque catalizan toda una acción, todo un deseo de libertad, hay que destacar el papel de los barrios organizados de Cuenca, pues jugaron un papel fundamental en el proceso independentista”, refiere. (ARO)

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