Estados Unidos: Así trata a los hijos de migrantes

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    No les bastó con separarlos de sus padres. Las autoridades de Inmigración en el Shiloh Treatment Center de Texas, están inyectando a niños migrantes con una droga psicotrópica con el fin de calmarlos y que dejen de llorar, y sin el consentimiento de sus padres.

    De acuerdo con los informes del sitio de noticias The Huffingtonpost, el abogado del Centro de Derechos Humanos y Ley Constitucional de Los Ángeles, Carlos Holguín, mencionó que el centro no tenía ningún derecho u obligación de hacer tal cosa sin el permiso de los padres porque esta droga puede provocar obesidad, desordenes musculares, diabetes e incluso el suicidio. Esta es sin duda una de las acusaciones más inquietantes.

    Por otro lado, los funcionarios de la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se han justificado, insistiendo en que la política de separación familiar que implementaron durante las últimas seis semanas es totalmente humanitaria.

    Sin embargo, existe un acuerdo que contradice el argumento de los altos funcionarios y que por obvias razones la Casa Blanca espera derrocar, el Acuerdo Flores-Meese de 1997. A grandes rasgos significa el fin del encarcelamiento masivo de niños y sus padres que buscan asilo en Estados Unidos. El acuerdo establece una serie de protocolos de atención de menores bajo custodia de las autoridades migratorias, los cuales, marcan como requisitos para la atención de menores el otorgar agua, comida, apoyo médico, baños, instalaciones con ventilación y temperatura adecuada.

    En sí la mayoría de las denuncias van dirigidas al Centro de Tratamiento Shiloh, pero Holly Cooper, una de los abogados que representa a los niños, denuncia que el problema es generalizado. Los abogados han visto el uso de medicamentos psicotrópicos en todas las instalaciones donde el gobierno federal tiene menores no acompañados, pero señalaron que los únicos casos de inyecciones forzadas que documentaron ocurrieron en Shiloh.

    Del mismo modo, los abogados sostienen que obligarlos a ingerir medicamentos sin el consentimiento de los padres va contra la ley estatal de Texas, los términos del acuerdo de Flores y la “decencia común”. Y las condiciones de detención probablemente agravan los problemas de salud mental que sufren los niños migrantes, según la Universidad del Decano de Trabajo Social de Texas, Luis Zayas, quien entrevistó a docenas de niños.

    Existe el caso de un niño identificado como Julio N. que menciona que el personal de Shiloh lo tiró al piso y lo obligó a tomar medicamentos. Asimismo, acusa que vió como el personal abrió la boca de otro niño para obligarlo a tragar una pastilla. Rosa N. otra niña inmigrante, afirma que le dan las inyecciones a la fuerza: “Uno o dos empleados sostienen mis brazos y la enfermera me da una inyección”

    En dado caso de que los niños se rehúsen a tomar el medicamento, los médicos los amenazan con no dejarlos ir y según el informe deHuffingtonpost, existen registros judiciales que estipulan que la única forma que en los niños puedan salir de Shiloh era si tomaban las pastillas.

    Es intolerable las medidas que se están tomando contra los migrantes en general, pues su único “crimen” es su nacionalidad y la esperanza de tener una mejor calidad de vida.

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