La Lava Jato llega a Ecuador y arresta al vicepresidente de la República.

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    El periodista y analista político Amauri Chamorro muestra cómo en Ecuador se repite la alianza brasileña entre medios, Justicia, Ministerio Público y Policía para perseguir y arrestar a políticos y militantes progresistas – a partir de la delación premiada de un brasileño de Odebrecht.

    Mi nombre es Amauri Chamorro, hablo aquí de Quito, en Ecuador. Y me gustaría comentar con ustedes cómo está repercutiendo el caso Odebrecht, el caso Lava Jato fuera de Brasil.

    En esta semana el vicepresidente de la República, Jorge Glas, fue condenado a seis años de prisión a partir de la delación premiada de Conceição dos Santos, director de Odebrecht, que realizó una delación acordada ante el Ministerio Público Federal.

    Es la primera vez en la historia de Ecuador que una persona es condenada a partir de una delación premiada realizada por un extranjero fuera del país. Hay un convenio de colaboración que permitió la validación de esa delación en el país. A pesar de ello, hasta ese momento, no se presentó ninguna prueba concreta que demuestre la recepción de dinero por parte del vicepresidente. Toda la defensa de Jorge Glas reclama, incluso frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que el vicepresidente fue condenado sin ninguna prueba – sólo con la acusación de un director de Odebrecht.

    Y lo más extraño de todo esto es que toda la dirección de la constructora brasileña, así como la propia constructora brasileña, no fueron ni siquiera juzgados por el caso de corrupción. El mismo Ministerio Público ecuatoriano que firmó con el MPF para que valida la delación en el país retiró del proceso a Odebrecht y sus directivos, permitiendo así que ellos continúen operando y firmando contratos con el estado ecuatoriano. Pero el vicepresidente va preso sin pruebas.

    Esta es la realidad de lo que ocurre fuera de Brasil, pero no muy diferente de lo que sucede dentro de Brasil. Aquí está siendo ampliamente divulgada la cuestión de que la condena sin pruebas se convierte en un hecho jurídico que va a permitir la persecución política de líderes de oposición, ya que el gobierno del presidente Lenin Moreno ahora ya no es un gobierno de izquierda. Rompió con el presidente Rafael Correa y se asoció y creó una base de apoyo en el Congreso con las principales fuerzas de derecha.

    El gobierno de Estados Unidos comienza a retomar su capacidad de influencia en la decisión, en la generación de políticas públicas, que acaban beneficiando a sus empresas, que también comenzaron a operar fuertemente aquí en el país.

    Esta es la realidad del caso Odebrecht aquí en Ecuador. Sabemos que hay muchas similitudes con Brasil y tenemos que estar atentos, ya que el sistema judicial de América Latina empieza a sustituir a los partidos de derecha, que, en el momento de ir a las urnas, pierden las elecciones. Entonces la estrategia es vencer a través de procesos bien cuestionados en relación a su veracidad. Hay procesos de condenas de liderazgos de izquierda en América Latina sin pruebas. Esto ya sucedió en Chile, también ocurrió en Colombia, eso está sucediendo por todo nuestro continente.

    América Latina hoy sufre con la penalización de la política y la sustitución de partidos de derecha por una asociación entre promotores jueces y medios de comunicación.

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