Malos Recuerdos: hace 24 años los azuayos fueron las víctimas de un desastre natural

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    Un día como hoy hace 24 años los azuayos fueron las víctimas de un desastre natural en el que perdieron a su familia, animales, viviendas y su tierra fértil. Ellos evitan recordar la tragedia y prefieren continuar con sus actividades diarias.

    La noche del 29 de marzo de 1993, las lluvias y la explotación ilegal de áridos en el cerro Tamuga, en el sector de La Josefina en el cantón Paute, ocasionaron que se desprendieran rocas que provocó el embalse de los ríos Cuenca y Jadán, formando dos lagos que llegaron a almacenar 200 millones de metros cúbicos de agua.
    En la actualidad el Comité de Cogestión de la zona La Josefina, organismo interinstitucional, continúa con el proceso de estabilización del cerro, luego del decreto 389 emitido en el año 2010, donde se declaró el estado de Excepción en la Zona 1 de La Josefina.
    Varias de las familias afectadas del cantón Paute fueron reubicadas en asentamientos en la parroquia San Cristóbal y otras regresaron a sus propios terrenos. Las comunidades afectadas de Gualaceo también fueron trasladadas a los sectores de Carmen de Bullcay, Caguazhun, entre otros.

    Sobrevivientes
    Para Lautaro Salazar, sobreviviente de esta tragedia y quien prefiere no recordar aquellos días, dice que los ofrecimientos fueron tantos que llegando el día y con la pobreza que les aquejaba no reprocharon lo recibido.
    “A los dos años del desastre recibimos una casa de dos pisos, donde no cabíamos los diez miembros de mi familia”, dijo.
    Según su vecina Blanca Calle, quien vive en el sector Carmen de Bullcay, luego de lo suscitado tuvieron que ponernos fuertes y trabajar más, “tejíamos chompas para la familia, pero desde entonces tuvimos que tejer para sobrevivir y mantener a mis tres hijos, porque a la tierrita la perdimos”. Ahora menciona que su situación económica es estable.
    Elvia Matute, otra moradora del sector, y quien recuperó su terreno ubicado en la orilla del río Paute, recordó que el deslizamiento del cerro ocurrió cuando su casa de tres pisos tenía un año de ser construida con el esfuerzo de su esposo quien vivió en los Estados Unidos.
    “Todas las piedras que trajo el deslizamiento cubrieron mi terreno, hace seis años llevé volquetas de tierra para cubrir y poder sembrar alfalfa y reygras, lo mismo hicieron mis vecinos” aseguró.

    Historia
    Y es que fueron alrededor de 75.000.000 de toneladas de tierra y piedras del cerro Tamuga que se desprendieran aquel trágico día.
    Este suceso anegó a 1.000 hectáreas de tierras fértiles y destruyó una escuela, dos puentes y tres centenares de casas.
    De acuerdo a los datos históricos se contabilizó 46 fallecidos, 300 desaparecidas y la evacuación de 10.000 personas.
    La tragedia también cortó las principales vías de comunicación, alrededor de 110 kilómetros de la carretera Panamericana fue inhabilitadas, mientras las líneas férreas que conducían desde Cuenca a Azogues y Simbabe se destruyeron.
    Las familias afectadas tuvieron que trasladarse a zonas altas, donde sus parientes tenían sus viviendas o a los albergues y campamento construidos por los militares.
    Para el 1 de mayo de 1993, a 33 días del desastre, el desfogue de las aguas del represamiento también provocó daños, afectó plantaciones de flores, destruyó 2.000 hectáreas dedicadas a actividades agropecuarias y dejó inservibles a más de 112 unidades agrícolas campesinas y tres decenas de fincas y residencias que se encontraban aguas abajo.
    Con todos estos resultados las fuentes de trabajo asalariado y las actividades productivas rurales sufrieron un serio impacto que se prolongó por meses.

    Explotación
    Pero en el artículo de la revista Avance publicado en enero de 1998, se reveló que en 1991, dos años antes del desastre, los técnicos Rosendo Tusa y Jaime Ampuero, funcionarios del Instituto Nacional de Minas presentaron un informe a sus superiores sobre los riesgos por la explotación de materiales en La Josefina.
    El texto rezaba “cuán preocupante sería si gran parte de la altiplanicie se vendría hacia abajo y tapona el curso normal de las aguas…”.
    Este informe llegó a tomar importancia luego del incidente. El sector conocido como La Josefina fue declarado en estado en emergencia en la presidencia de Sixto Durán, en el periodos 1992-1996. Este estado fue ampliado por Jammil Mahuad y por otros mandatarios.

    Estado de excepción
    En el año 2010 se inició el Plan de Remediación Ambiental y Social, cuando el presidente de la República, Rafael Correa, expidió el decreto ejecutivo 389, que declara el Estado de Excepción en la Zona 1 de La Josefina.
    Para Esteban León, subsecretario de la Demarcación Hidrográfica de Santiago, los estudios que motivaron esta decisión muestran los factores de riesgo, inestabilidad, vulnerabilidad así como la debilidad estructural de los cerros colindantes, que constituyen un atentado a la seguridad de la población de esta región.
    En diciembre del mismo año se expidió el decreto ejecutivo 582, con el fin de iniciar el proceso de estabilización de los cerros afectados mediante el cual se creó el Comité de Cogestión de la Zona de La Josefina, presidido por el Gobernador.
    Desde el 14 de mayo del 2012 la Secretaría Nacional del Agua inició con la ejecución de los trabajos de estabilización del cerro Tamuga. La primera fase concluyó en abril de 2014.
    León agregó que la segunda etapa inició el 21 de mayo del 2015 y hasta la fecha se han retirado 390.123 metros cúbicos de material, que representa el 28,27 del total que se aspira retirar dentro de este proceso de estabilización. Los materiales retirados han sido utilizados para la construcción de carreteras.

    Plan Maestro
    El funcionario también mencionó que la entidad que se encuentra a su cargo lleva a cabo el Plan Maestro Hidráulico del río Paute que consiste en estabilizar el río a través de la construcción de puntos duros denominados umbrales.
    Hasta la fecha hay 11 umbrales que permiten controlar el cauce y proteger la parte baja de los taludes para evitar la inestabilidad.
    En abril se prevé la presentación a la ciudadanía de una página web donde se tendrá acceso gratuito con la transmisión a tiempo real del monitoreo y características que presenta la red hidrometereológica y calidad del agua del río Paute, que tiene una extensión de 6.439 kilómetros.
    Esta plataforma virtual también ofrecerá el servicio de alerta temprana para la cuenca del Río Santa Bárbara, un tramo del río Paute.

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