Moreno o Lasso: sus propuestas educativas

0
247

El financiamiento de la Educación superior es la principal divergencia entre los modelos que proponen Lenín Moreno y Guillermo Lasso en sus planes de trabajo, entregados al Consejo Nacional Electoral, CNE.

Lenín Moreno aboga por mantener y ampliar las políticas públicas en cuanto a gratuidad, control sobre el costo de matrículas en establecimientos privados, infraestructura escolar y becas.

Guillermo Lasso, por su parte, ofrece el cambio de mallas curriculares, que los padres decidan sobre la educación de sus hijos y una política de “cheques educativos” para financiar los estudios universitarios.

Moreno
En su plan de trabajo, Lenín Moreno, empieza desde los más pequeños. Propone que el desarrollo temprano sea público y universal.
En cuanto a educación básica se compromete a concluir con el programa de las Unidades Educativas del Milenio, mejorar la infraestructura de los planteles, obtener la certificación internacional de escuelas y colegios, así como mantener el control sobre el costo de las matrículas y pensiones en los centros particulares.
En cuanto a la Universidad, promueve la vinculación de los jóvenes investigadores con la pequeña empresa y la industria, así como el impulso de los saberes ancestrales. Asegura que ampliará la oferta universitaria, el cupo de becas, la formación en tecnología, carreras técnicas y artes.
Propone la creación de propedeúticos para el acceso a la Universidad, defiende la gratuidad de la Educación Superior y regular el costo de matrículas de centros privados.

Lasso
En su propuesta, Guillermo Lasso no habla del desarrollo infantil, en el que sí hace hincapié Lenin Moreno.
En cuanto a educación básica, señala que hay una “deficitaria formación profesional de los educadores” para lo que propone la inclusión de tecnología.
Sostiene que respetará la interculturalidad, pero cambiará mallas curriculares para adaptarlas a “un mundo globalizado” y “se permitirán otras modalidades del servicio educativo”, en la zona rural.
En su plan no hay propuestas definidas en cuanto a infraestructura o control de costos de la educación privada. Refiere eso sí su apoyo a la política del copago entre el Estado y los padres de familia.
En cuanto a la Universidad, propone que los padres elijan las carreras de sus hijos, y cambiar las pruebas de acreditación por las pruebas PISA, un test internacional que mide el coeficiente intelectual y no los programas curriculares.
Anuncia procesos de selección más rigurosos en cuanto a becas, el rediseño de las mallas curriculares con la participación de la sociedad civil, y que la educación será financiada a través de “cheques educativos”, que serán entregados a los estudiantes en reemplazo del financiamiento a las universidades públicas y cofinanciadas. (JPM) (I)

Dejar respuesta