Portoviejo: 602 familias viven aún en carpas

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El jueves fueron cerrados los albergues de Manta y Portoviejo, aunque en este último ayer permanecían 5 familias, entre ellas 3 con integrantes con discapacidad, cuyas viviendas aún no han sido construidas.

Tres madres de familia que tienen hijos con discapacidad estaban seguras de recibir esta semana sus casas. Katherine Pinargote, Karina Vargas y otra afectada, con sus familiares en sillas de ruedas, estuvieron en el cierre del albergue y dijeron que en una semana les entregarían sus casas en la ciudadela San Jorge, lo que ese mismo día fue confirmado por Julieta Arboleda, coordinadora zonal del MIES. Pero la construcción aún no se inicia. Quien sí recibirá su casa esta semana, construida en terreno propio en El Florón, es Narcisa Chávez.
SIN CASA. Arboleda dijo que los albergados han recibido alimentación, atención en salud y otros beneficios que se mantendrán hasta el final. Sobre las tres familias con personas con discapacidad de Portoviejo, dijo que el Miduvi tiene que responder por la construcción de las viviendas. Acotó que las familias prefirieron permanecer en el aeropuerto hasta que les entreguen sus casas.
CONSTRUCCIÓN. Sin embargo, José Quinteros, vicepresidente de la Federación Nacional Ecuatoriana de Personas con Discapacidad Física, dijo que las tres familias recibirán casas del programa “Juntos por ti” que se construirán con recursos conseguidos de donantes por Lenín Moreno cuando fue enviado de Ecuador ante la ONU, en convenio con la Federación y el Consejo Nacional de Discapacidades, que fiscalizará la obra.
Agregó que serán 35 casas, con características especiales para personas con discapacidad, las que construyan en un terreno municipal en la ciudadela San Jorge. Aún tienen que sacar los permisos de construcción, señaló.
“Si no hay atraso, las casas estarán terminadas en dos meses para 35 familias con personas con discapacidad”, enfatizó.
Narcisa Chávez está feliz porque en pocos días terminarán su casa en El Florón 1. Salió el sábado del albergue, donde vivió más de 10 meses con sus 3 hijos; de ellos la menor, de 5 años, tiene 70 % de discapacidad por lo que no accede al bono Manuela Espejo. Pero la señora está feliz de tener casa propia, con baño y habitación adecuados para atender a su hija.
Mientras que José Bermello Pilligua, quien tiene discapacidad física y permanece en el albergue, dijo que no saldrá de allí hasta que le den una vivienda. En el albergue compartió carpa con su exconviviente y sus hijos. A ella le dieron el bono de reconstrucción y él espera tener casa propia. Arboleda dijo que las otras dos familias que aún están en el albergue tienen propiedades según el catastro municipal.

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