“Turquía está desligándose de sus aliados de la OTAN”

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La victoria del presidente turco en el referéndum fortalecerá sus posiciones dentro del país y endurecerá su retórica en la arena internacional, creen varios expertos.

La reforma constitucional en Turquía que permitirá una ampliación de los poderes de la figura del presidente fue apoyada porel 51,18% de los participantes en el referéndum del pasado domingo, mientras que un 48,8% votó en contra, según el resultado de los escrutinios la mañana del lunes.

El presidente Recep Tayyip Erdogan comentó que el referéndum sirvió para responder a aquellos que “nos amenazaban con un bastón”, en referencia al fallido golpe de Estado del pasado mes de julio, y describió la “resistencia popular” a los golpistas como “legendaria”, informa el portal Vzgliad.

Los ciudadanos turcos aprobaron así la instauración en el país de un sistema presidencialista en sustitución de la actual república parlamentaria. Entre las nuevas facultades de Erdogan estarán disolver el Parlamento, declarar el estado de emergencia, designar y despedir a ministros, viceministros y miembros del máximo órgano judicial y emitir decretos sin la aprobación de los legisladores. Además, la reforma le permitirá permanecer en el poder hasta 2029 si ganara las elecciones que tendrán lugar en Turquía en 2019 y 2024.

La oposición, mientras tanto, ha acusado a Erdogan de buscar la reinstauración de un sultanato para poder gobernar durante toda su vida.

Denuncias de irregularidaes y posible vuelta de la horca

La jornada de votación transcurrió sin incidentes de relevancia, a excepción de un tiroteo ocurrido en una mesa electoral en Diyarbakir, una provincia de mayoría kurda al sureste del país, que dejó tres víctimas mortales.

Las principales fuerzas de la oposición ya han anunciado que impugnarán el resultado, denunciando la decisión del comité electoral central de aceptar como válidos votos que no llevaban el sello formal electoral. Sin embargo, no se esperan protestas masivas en las calles ya que el estado de emergencia sigue vigente en el país.

En un discurso pronunciado en Estambul, Erdogan no excluyó la posibilidad de celebrar en el futuro un nuevo plebiscito sobre la reinstauración de la pena capital, suspendida en el país desde 2002. Esta idea ya fue lanzada por el mandatario tras la intentona golpista y dejó a muchos perplejos en la Unión Europea.

El entierro de la democracia turca

Occidente reaccionó sin entusiasmo al resultado del referéndum. El Consejo de Europa señaló que un resultado con un margen tan estrecho obliga al Gobierno a ser muy cuidadoso con los pasos que dé en el futuro. La canciller alemana Angela Merkel, por su parte, ha instado a Ankara a evitar la división de la sociedad tras el plebiscito. Cabe mencionar que la mayoría de los turcos que residen en Alemania han apoyado con su voto a Erdogan.

Mientras, algunos representantes de la prensa occidental se lanzaron a emitir augurios sobre el futuro. El canal CNN sentenció el domingo que la “democracia turca ha muerto” y aseguró que el país se dividirá más al tiempo que se volverá más religioso.

Por el contrario, los líderes de Bielorrusia, Hungría, Macedonia, Arabia Saudita y Sudán han felicitado al mandatario turco. El presidente de Azerbaiján, Ilham Alíyev anunció el “amanecer de una nueva era” en Turquía, vaticinándole un auge de protagonismo en la arena internacional.

Relaciones con Moscú

Cuánto más fuerte se sienta el presidente turco dentro de su país, menos predecible será tanto para Occidente como para Rusia, advierte la analista Nadana Frídrijson. Según ella, en su afán de “hacer Turquía grande de nuevo”, Erdogan usa el factor ruso como palanca de presión sobre EE.UU.

“Ankara y Washington tienen más en común que Ankara y Moscú. Además, Erdogan busca hacerse con el estatus de principal socio de EE.UU. en la región. Es por eso que para Ankara la colaboración con Moscú, por no hablar de con Teherán, no es a largo plazo”, explicó la experta.

Relaciones con Occidente

Según Frídrijson, Erdogan ha renunciado de hecho a sus planes integración en la UE para intentar liderar la región de Oriente Medio. Para Bruselas, esto representa más riesgos que la perspectiva de entrada de Turquía en el bloque comunitario, señala la analista.

Ahora que Erdogan se ha hecho con todos los mecanismos para fortalecerse dentro del país, se convertirá en un negociador difícil para la UE. Su retórica se irá endureciendo, para satisfacción de su electorado.

“Turquía se está desligando decididamente de sus aliados de la OTAN, siguiendo un camino que no gusta a estos últimos. Ahora hay que olvidarse la integración con la UE que fue proclamado como el objetivo estratégico de Ankara en los últimos años”, subraya Vladímir Lukín, vicepresidente de comité de asuntos internacionales de la cámara alta rusa.

Respecto a las relaciones con EE.UU., Lukín cree que la Asministración Trump da menos importancia al tipo de régimen político de los países que considera socios.

“Si EE.UU. necesita buenas relaciones con Turquía, las tendrá con quienquiera que esté al timón de ese país”, expresó Lukín. “Juzgando por la experiencia de sus relaciones con Arabia Saudita y China, son lo suficientemente flexibles y pragmáticos para conseguirlo”, agregó.

Frídrijson opina que Erdogan centrará sus esfuerzos en intentar poner fin al apoyo de EE.UU. a los kurdos en la lucha contra el Estado Islámico. La experta no excluye la posibilidad de que se produzcan nuevos atentados terroristas en Turquía, algo que sería aprovechado por las autoridades para acusar a los kurdos y presionar a Washington para que cese de darles apoyo en Siria.

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