Wolbachia, la bacteria que podría acabar con el virus del Zika

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En dos grandes zonas de Brasil y Colombia están inoculando mosquitos con una bacteria que impide que transmitan distintos virus, como estrategia para detener la propagación del Zika, el virus responsable de causar daño cerebral en miles de bebés.
 
El ambicioso plan está financiado por dos fundaciones filantrópicas, el Wellcome Trust y la Fundación de Bill y Melinda Gates, junto con los gobiernos de Brasil, Reino Unido y Estados Unidos. El programa costará unos 16,5 millones de euros y tiene el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
 
La bacteria Wolbachia se encuentra en el 60% de las especies de insectos de todo el mundo, pero no en el mosquito Aedes aegypti, que es el que transmite los virus del Zika, del dengue, la fiebre amarilla y la fiebre chikungunya a los seres humanos.
 
Investigadores de la Universidad de Monash en Australia han trabajado desde hace diez años para lograr inocular mosquitos con Wolbachia como estrategia para combatir el dengue, pero la crisis del Zika en América Latina ha hecho que la investigación consiga una importante financiación.
 
Después de que las pruebas en Australia, Indonesia y Vietnam resultaran exitosas y se realizaran ensayos a pequeña escala en América Latina, los mosquitos inoculados con Wolbachia serán liberados a principios del año que viene en dos grandes áreas urbanas: Río de Janeiro en Brasil y Antioquia en Colombia. Los mosquitos inoculados contagiarán la bacteria a las crías que tengan con los mosquitos locales, de forma que el programa será autosustentable. En los lugares donde se han realizado las pruebas se ha logrado detener el contagio de los virus.
 
“La Wolbachia podría convertirse en una forma revolucionaria de combatir las enfermedades que transmiten los mosquitos. Es un método poco costoso, autosustentable y que provee protección contra el Zika y el dengue, entre otros virus. Estamos ansiosos por estudiar su impacto y ver cómo puede ayudar a más países”, afirmó el Dr. Trevor Mundel, presidente del departamento de salud mundial de la Fundación de Bill y Melinda Gates.
 
A principios de este año, la OMS pidió que se realizaran ensayos a gran escala del método de control de los mosquitos a través de la bacteria Wolbachia, y la Organización Pan-Americana de la Salud ofreció apoyo técnico en los países afectados por el virus del Zika.
 
La idea surgió del Programa Grandes Desafíos de la Fundación Gates, que cada año recibe propuestas científicas innovadoras que necesiten financiación para resolver algunos de los problemas más importantes del mundo en materia de salud. En 2005, el equipo del profesor Scott O’Neill de la Universidad de Monash propuso el programa de inoculación de mosquitos con Wolbachia para combatir el dengue.
 
Jeremy Farrar, director del Wellcome Trust, ha asegurado a the Guardian que es esencial tener apoyo local para este programa, que todavía está en fase de prueba. “Necesitamos el compromiso de toda la comunidad”, dijo. Estos últimos años se ha trabajado mucho para que la población de los sitios donde se ha probado el método entienda el proyecto. “Si la comunidad no entiende este tipo de intervenciones, no puede salir nada bien”, señaló.
 
Aunque la Wolbachia genera grandes expectativas, es muy pronto para saber si será la solución a las epidemias del Zika y el dengue. Farrar afirmó que hay que esperar para ver si realmente funciona. “Estamos a la expectativa. Esperamos que funcione pero tenemos que estudiar la evidencia una vez se aplique”.
 
Con él coincide Sue Desmond-Hellman, directora ejecutiva de la Fundación de Bill y Melinda Gates, que estuvo reunida con Farrar en Londres durante la última edición del Programa Grandes Desafíos donde se presentaron nuevos proyectos y se otorgaron los premios de financiación.
 
“Lo que me hace sentir más confiada es saber que es algo seguro”, indicó. “Sabemos que la Wolbachia está presente en un 60% de los insectos del mundo. Probablemente todos los que estamos reunidos aquí alguna vez hemos sido mordidos o picados por un insecto con Wolbachia”.
 
Los mosquitos Aedes aegypti habitan en gran parte del planeta, incluido el sur de Estados Unidos, parte de Asia y África. Se necesitan urgentemente formas de controlarlos o reducir el daño que pueden causar al contagiar enfermedades virales. El director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos aseguró el pasado martes que todavía no hay forma de controlar el contagio de los virus en cuestión.
 
“Todavía no podemos controlar el contagio del Zika y otras enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti con la tecnología con la que contamos”, advirtió Thomas Frieden. “Se volverán endémicas en todo el hemisferio”.
 
Más de 50 países han sufrido brotes del virus del Zika desde 2015, según datos de la OMS, y se han registrado casi 2.200 casos de microcefalia –bebés con daño cerebral– asociado al Zika, de los cuales 28 fueron detectados en Estados Unidos. La gran mayoría de los casos, unos 2.033, sucedieron en Brasil.

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